Como les comenté en mi publicación anterior sobre Capadocia, el motivo principal del viaje era el de sobrevolar la región en globo. Había sido siempre uno de mis sueños por realizar y esta era mi oportunidad!!

El transporte de la compañía de globos me pasó buscando por el hotel a las 5:00 a.m., de allí nos dirigimos a su cuartel general y punto de encuentro de todos los pasajeros que ese día volarían en sus globos. Muy buenas instalaciones, dónde tenían preparado un pequeño buffet de desayuno para quienes quisieran hacerlo. Luego me informaron el número de la van que me llevaría al lugar del despegue. A la hora precisa nos indicaron nuestros correspondientes transportes y salimos en ruta.

Inflado del Globo.

Luego de unos 10 minutos de camino llegamos al lugar, ya estaban llenando nuestro globo con aire caliente, y pudimos ver todo el meticuloso proceso. Algo que me sorprendió de sobremanera fue la cantidad de globos que estaban preparando por la zona, tanto de la compañía que yo había escogido como de otras operadoras; había quizás unos 50 globos, o tal vez más!

 

Despegue.

Una vez listo el globo nos permitieron abordarlo; éramos siete pasajeros más el capitán. Hay cestas más grandes con capacidad para 20 o 25 personas, pero yo preferí una cesta pequeña para que la experiencia fuese un poco más “intima”. El capitán nos dio la bienvenida, y luego de unas breves instrucciones, soltaron las amarras… y despegamos!

 

A partir de este momento todo lo que yo pueda decir no es suficiente para describir la sensación que uno experimenta… es realmente única e indescriptible! Sentir que uno se va elevando lentamente, abarcando con la vista cada vez más y más, observando los demás globos que se elevaban igual, una suerte de carrera en cámara lenta cuyo límite es el infinito, es algo único.

 

Está de más decir que las vistas son espectacularmente bellas, y que el silencio sobrecogedor que nos envuelve al estar allá arriba, sólo es interrumpido cuando el capitán enciende los quemadores para tomar más altura. El sueño de Icaro hecho realidad! 

 

Descenso.

Estuvimos en el aire como una hora y media, en manos del viento que nos llevaba a su antojo, poco a poco fuimos descendiendo al lugar donde el capitán había calculado que podríamos aterrizar. Él se mantenía siempre en contacto, a través de una radio, con la camioneta que nos seguía por tierra constantemente y que llevaba el trailer que transportaría a la cesta de regreso al cuartel general, una vez desinflado el globo.

 

Durante el descenso el Capitán nos demostró sus habilidades haciendo pases rasantes sobre árboles y formaciones rocosas, las cuales prácticamente podíamos tocar con nuestras manos!

 

 

El aterrizaje fue suave y ligero; quiero destacar la pericia del capitán en esta maniobra, ya que de una manera impecable y experta hizo que nos posáramos directamente sobre el trailer sin ninguna complicación. Bravo capitán!

Una vez en tierra el capitán nos dijo unas palabras de agradecimiento, nos regalaron una medalla conmemorativa y nos obsequiaron con espumante, jugo, fresas con chocolate y galletas, y brindamos por esa inolvidable experiencia.  Finalmente, cada pasajero fue llevado de regreso a su hotel.

 

 

Esta ha sido una de las experiencias más maravillosas que he vivido en mis viajes, y no veo el momento de repetirla, ya sea de nuevo en Capadocia o en algún otro lugar dónde la ofrezcan… Es una vivencia que les recomiendo desde lo más profundo de mi alma de viajero.

 

 

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